miércoles, 10 de septiembre de 2008

Resumen para mis amigos

Como expresé en mi mail comunitario. es imperdonable que haya dejado pasar tanto tiempo para sentarme a escribir acerca de qué es de mi vida, así que la tarea que me ocupa es relatar en forma más o menos resumida, pero no tanto como para pecar de amarrete, mi vida desde que, hace casi 4 años, dejé mi Buenos Aires querido para internarme, junto a mi pequeña familia, en la emocionante aventura de formar vida en Villa Mercedes, provincia de San Luis.
Cuando llegamos con Marisa, Agustina tenía un año, nació el 21 de diciembre del 2003 y nos mudamos en enero del 2005, así que hacía poquito que caminaba, como el padre, y el barrio nos encantó, tenemos una casita pegada a la del vecino (acá en el barrio todas lo son) y bastante parque, eso sí, no teníamos ni una planta plantada, así que contábamos con el encanto de parquizar el hogar y vivir el lerdo pero sugestivo proceso de esperar a que la cosa vaya tomando forma.
Para febrero alquilé un garage de 5.5 x 3.5 metros que se convirtió en mi taller de carpintería y me enamoré de él de inmediato, era chiquito, incómodo, frío, sin baño, pero cuando uno se enamora se enamora, y así empezaron los primeros trabajos, muy espaciadamente, mal cobrados, algunos no se cobraron ni bien ni mal, y en el proceso empecé a conocer la idiosincrasia mercedina. Claro que era nuevo y al principio se me pegaron los bastante malos, y todo se llenó de promesas que no se cumplieron, pero de a poquito fui conociendo gente de primera, y la clientela fue mejorando, claro que era escasa así que me veía obligado a no elegir y alternar entre los buenos y los malos clientes, y en el promedio algo me iba quedando.
Al cuarto o quinto mes me llevé la agradable sorpresa al ir a ver un espectáculo musical, que Mercedes es una ciudad bastante musical, en contra de lo que había supuesto yo, e inmediatamente me picó el bichito y al día siguiente salí a buscar camino para desarrollar al pianista que hay en mí. Aclaro que mi idea era que la música se desarrolla en una gran ciudad bomo BsAs a duras penas, es decir que en el interior del país supuse que las oportunidades eran nulas, pero me dije “bien, he disfrutado mucho de la música, me di todos los gustos, ahora es el momento de otras cosas, la música queda en casa para contarle a mi hija y a los nietos. Sin embargo ahí estaba yo, soñando de vuelta. Y me fui la escuela de música que sabía que había a buscar músicos y me ligué que la San Luis Jazz Band, de la escuela, buscaba pianista. Entré. Me comía el mundo.
Bueh, no me lo comía nada, los desengaños tampoco tardaron en aparecer, acá todo proceso es más lento de lo que yo espero, y las relaciones se dan más lentas, los proyectos tardan más en resolverse, y la confianza tardan mucho más en depositársele al recién llegado, la idea de pagar derecho de piso acá tiene la densidad del concreto.
Y así empecé a tocar, soñando un poco, y otro poco despertando. Y en la carpintería se daba otro tanto.
No sé que habría sucedido de seguir todo el mismo derrotero, pero hubo novedades, tal vez sea una regla, pero nos fuimos enterando de que acá en Mercedes, además de tener un nivel reputado de maestros, existía un IFDC (Instituto de Fo0rmación Docente Continua) y se dictaba la carrera de Profesorado en música, s decir que te recibís y das música en los colegios, y me dije “quiero, quiero, quiero...” y me anoté , es decir que el segundo año de mi estadía en Mercedes comenzaría a cursar. No se trataba ya de ser un gran músico, pero eso me tenía tranquilo, con la paternidad me enganché con objetivos más pequeños , aunque a la vez más trascendentales, así que ahí marché.
Me anoté en el turno mañana, pensando que, como acá todo arranca tarde, nada antes de las 10 en invierno, podría aprovechar el trabajo mejor a la tarde, así que comencé una carrera de la que me enamoré de inmediato (verán de cuántas cosas ya me estoy enamorando), y conocí músicos, hice además algunos contactos que se me habían prometido a mediados del años anterior ( a eso me refería con lentitudes), y con los músicos que conocí recién pude realizar cosas al finalizar el año, pero la carrera valía la pena, y llegó en un momento oportuno, ya que las decepciones estaban comenzando a minar el ánimo, me empezó a ir bien en los estudios y comprendí a la vez que el título sería algo que realmente nadie podría quitarme, como de la Rúa alguna vez me quitó mi carrera pianística, o a menudo la clientela te quita el fruto de tu trabajo, y junto con la constatación de que no tengo ni talento ni condiciones para triunfar en el mundo del empresariado, el profesorado apareció como la respuesta futura al problema de ganarse la vida, yo trabajo y que se me pague, y nada de andar negociando cada centavo, que el gremio se encargue de pelear mi salario, que bastante bien lo hace.
Este antagonismo entre las beldades del profesorado y el infierno de la carpintería se vio acrecentada cuando, para estudiar, debí emplear a veces más del la mitad del día, restando mucha energía al trabajo, y empobreciéndonos cada vez más, así que, o me entrego a la carpintería o sueño con el título. Y... sueño con el título.
Además estoy convencido de que la carpintería como oficio copado es un mito que no sé porqué todos sostienen, pero nadie quiere aprenderlo, ni practicarlo, ni pagarlo, así que se queden con el discurso hipócrita, pero yo sólo lamento haber tardado tantos años en descubrir el engaño, ahora sólo quiero recibirme.
Para colmo me reencontré con el instrumento, entonces trato de estudiar, no tanto como pude hacerlo en mi juventud primera, pero a favor cuento con una condición, de que como acá c no puedo trabajar de obrero del piano, me queda dedicarme a la vanguardia, entonces estoy en un punto parecido al que estaba antes de que el trabajo de hoteles y restaurantes me aplanara el coco, tratando de hacer algo grosso. Y desanduve mi camino y volví a andarlo de forma casi calcada, pero a más velocidad, y empecé con lo popular, seguí con el jazz, y ahora quiero estudiar a Debussy nada más, tal como fueron las etapas anteriores de mi vida, pero comprimidas esta vez en tres años.
Es que acá lo que corre es el folclore, pero se le da un tratamiento más lindo que en BsAs, entonces allá no me gustaba, pero acá sí, y empecé a tocar con pibes y a tratar de aprender, pero las traiciones por una moneda y cierta inercia tradicionalista de los músicos locales me fueron dejando afuera, es que no me toleran que yo deba aprender, y que con migo el único camino posible es el de la innovación, acá se mide al músico si es capaz de tocar formas tradicionales, si es capaz de tocar zamba, si es capaz de tocar chacarera, sólo se aprecia la capacidad de reproducción, y yo siempre me moví al margen de eso, por personalidad y tal vez para convertir en virtudes mis defectos, pero hoy el “inventarme” la forma de abordar una música se convirtió ya en un reflejo inevitable.
Otra contra que debe abordar mi idiosincrasia porteña es el hecho de que Mercedes es una ciudad guitarrística, se jactan acá de tener incluso una fuerte tradición en las seis cuerdas, y al piano lo ven de lejos y ni lo comprenden, es decir que mi trabajo como pianista solista prácticamente no corre, así que suelo moverme en San Luis o Río cuarto para poder tocar algo aunque sea, y tampoco se digiere bien el trío piano- bajo- batería, porque la gente necesita de la voz cantada, pero estoy convencido, por algunas pequeñas victorias, que es cuestión de hacer un poco de escuela.
En donde realmente estoy a gusto y hago amigos y me siento querido, y tengo donde querer, es en el instituto, el ambiente es muy copado, y creo que en los pibes jóvenes hay chance, claro son más roqueros, y en el folclore creo que está la resistencia, si hasta el otro día escuché en la tele (porque no la estaba viendo) que existía una comisión de no sé dónde para defender la cultura cuyana, y me preguntaba “¿defenderla de qué?¿estamos en alguna guerra?” Tal vez defenderla del cruce cultural con otras etnias, con otras expresiones, para que no se pierda ni un gramo de la idea aceptada, como si se tratar de que el compositor de Calle Angosta hubiera gozado de una prerrogativa creativa a la que ninguno de los que venimos detrás tenemos derecho. Afortunadamente el rock mantiene ese gesto de libertad con que nació, y genera pibes con los que puedo disfrutar de la vida y sus procesos.
También disfruto de la compañía a de muchos de mis profesores, hay mucha onda y mucho conocimiento, de hecho mi cabeza se suele partir al medio cada mes y medio, cosa que disfruto mucho. Así que ahí estamos, me quise enganchar con el folclore pero debía aprender y no supieron esperarme, ahora ya me aburrí del folclore, de los mismos acordes de siempre, del infructuoso trabajo de esa caterva de folcloristas de querer rearmonizar sus tonadas con manuales, buscando modernizarlas haciéndolas sonar más raro, llenándolas de trucos, sin arriesgar un centavo en la forma, la melodía o la armonía básica, así que pasó mi cuarto de hora, los escucho en la tele todo el día (la tele local) y me pongo los auriculares para quedarme con hancock, Bill Evans, Salgan, Tarantino, Debussy, Ravel, y toda esa sarta mezclada que fue siempre mi vida, que seguramente tampoco tiene demasiado sentido. Por eso doy gracias. Por eso y por el Mp4 que resultó ser una de las mejores inversiones que hice en esta etapa de mi vida. Lo del petróleo no funcionó.

Estoy dando talleres de piano en Centro de Arte Contemporáneo, dependiente de la Dirección de Cultura, y si bien no cobro más que para alfajores, me permite hacer caminito y apostarle a que siempre te puede pasar algo lindo.
Estoy pensando en un formato para mi trío que funcione, no sé si lo lograré, pero es el formato que llamo trío itinerante, consiste en conocer músicos en diferentes partes de la provincia que sepan leer cifrado(sé que los hay), y pasarle mi repertorio, así cuando consigo una fecha en San Luis, por ejemplo, llamo a los músicos de San Luis y no tengo el gasto de trasladar músicos. Si en el camino aparece un músico bueno, digno de ser cuidado, se estudiará la manera, pero también va a permitir un producto de más calidad, que probablemente se pueda vender mejor.

En un boliche que toqué con el trío, el encargado quedó en hablar conmigo de tocar para los abogaditos, que el dueño era abogado, que se quedó con ganas de escuchar, y el otro día fui y me salió que no pagaban más, no podían perder más plata, pero me ofreció vender entradas. Nunca digo no, dije que lo estudiaría, pero ahora tengo el trabajo desde cero de buscar otro boliche para sembrar (había tocado hasta gratis mi piano solo en reiteradas oportunidades), o conseguir tocar en el casino u otro que pague, y cuando eso suceda, que va a llevar algún que otro mes más, resulta que el primero va a decir que me habría pagado, que le hubiera dicho, así funcionan, a veces me tienen harto, hago cosas buenas, que les interesan, pero no quieren que yo crea en su valor, y la verdad que no creo que sea sano, la mezquindad no permite los buenos negocios, pero es lo que hay. Hay un boliche que le tengo ganas, que pagan por cliente al que le cobran derecho de consumición, toqué una vez con una cantante y por accidente de ésta terminé tocando una vez solo, el público es bueno y me trataron de primera, lo mismo que la gente del lugar, te sientan con el talonario de lo facturado y hacen la cuenta con vos, se llama La Oveja Negra, y también hacen mucho teatro, La dueña es actriz de teatro, y creo que con un poco de esfuerzo lo puedo llenar, debería ir a las radios, siempre me ofrecen que vaya, y hacer una pequeña campaña, pero también me gustaría llevar algo de mejor calidad, y el trío , al no tocar, tampoco termina de pulirse y salir de la zapada de barrio. Tengo ganas de charlar con un bajista de lo mejorcito que hay acá, lo que pasa es que se trata de explotar todos los recursos que tímidamente se me ponen a disposición, y vengo reservando, y largarlos todos a la vez, de forma sincronizada, charlar con un excelente músico, charlar con el boliche más loco y reputado culturalmente, ir a las radios y empapelar el IFDC, no tanto por el nombre Mazzarello, que ya se conoce tristemente al menos en el ambiente, si no por el rótulo de jazz piano trío, que no hay, y los eventos de jazz más importantes que se hacen acá, generalmente son con guitarristas de otras provincias y armados por un guitarrista de acá (siempre la guitarra), Esteban Ramos, se hacen en la Oveja Negra. No puede salir mal, pero requiere toda mi atención, como un proyecto integral.
Algo debí haber hecho mal en miv ida y Dios me está castigando, porque yo siempre odié tocar con guitarristas, me gusta tocar solo, o en trío, o al trío sumarle arriba vientos, violines, lo que sea, pero la guitarra compite por la armonía con el piano y te serrucha libertad (otra vez esa palabrita), y esta ciudad es la ciudad de la guitarra, doy fe que se cumple el paradigma de “casa por medio un guitarrero”.
Toqué en el casino de Justo Daract (Localidad vecina) con el trío y debo confesar que la experiencia fue bastante ambigua. Quedé eufórico tanto como decepcionado. Es que la música salió re bien, y el repertorio me gustó mucho, pero debimos hacer tres entradas y a mi parecer fue demasiado. Para un público que parece vibrar sólo con el cuarteto, debo considerar un éxito que en la primera entrada nos aplaudieran respetuosamente, en la segunda agitaran un poco más porque nos empezaron a pedir blues y rock and roll y cumplimos, si hasta cantamos, hicimos nuestras versiones de temas de pappo y hasta oye cómo va, pero la tercera ya fue demasiado, creo que la gente ya había tenido demasiado y la tercera entrada fue extenuarlos. Debíamos hacerla porque el casino nos lo exigía, sino por mí habría dejado dos, y si bien no habría sido un exitazo, sal menos habríamos quedado re bien, ya que el público fue muy respetuoso y nos tomaron por muy buenos músicos. Creo que no debimos cansarlos. Anteriomente toqué con piano y cantante, bajo mi nombre, en el festival internacional del tango que se hace en Daract y nos fue bien, como numerito antes de los fuegos de artificio (que no son de artificio, si te agarran te queman de verdad), con escenario de la hostia y piano de cola, así que espero ansioso que este año nos llamen de nuevo.
De todos modos creo que podemos andar muy bien en otros lados de san Luis, ya que cuando nos presentamos aquella vez en la que me nació la idea de hacer esto, teníamos pocos temas y la gente nos pedía seguir tocando, claro que era otro marco, un boliche de una Ciudad como Mercedes permite cierta especialidad (si bien no mucha) que el casino de Daract no, en Daract hay sólo el casino y un bar para salir, y como me explicaba el gerente, allí la gente va buscando un poco todo, no sólo el juego, si no la salida integral, cena, show, amigos, levante y hasta baile.

A Agustina le trajimos un cachorrito que llamamos Romeo, el lunes 22 de julio, tiene un mes y parece un perro tranquilo, Está cada día más grandecita y habla cada vez más adultita, claro que tiene sus arranques y está cada vez más desobediente, pero tiene sus momentos y está cada día más divina.
Agustina está divina, y ahora se le da por pintarse, y para que no le robe los cosméticos a la madre le tenemos que comprar unos juguetes que la pediatra nos dice que son inofensivos, y que cuando nos descuidamos se acaban enseguida porque no tiene medida y se termina maquillando como kiss, pero tiene unas locuras que son para el borda, ¡a quién saldrá!, está muy reacia a hablar con los demás, la llenan de atenciones y no dice gracias, y como es bonita todos se la quieren comprar, no colaborando con la educación parental. El otro día en lo de un cliente que fui con ella (cuando se puede la llevo mucho conmigo, como hay días que casi no la veo, como el martes) le regalaron un chupetín que no agradeció, y justo cuando era el centro de atención mudo se le cae el chupetín y se rompe, y como está colmada de amor propio se puso a llorar, entonces le regalaron para consolarla un montón de chupetines que tampoco agradeció, la otra va a aprender que las cosas las puede conseguir haciéndose la exquisita, ¿qué se puede hacer con la gente en estos casos? La pediatra, que es a su vez amiga nuestra, nos cuenta que tiene algo de sano ,porque a esta edad empieza a distinguir más de quiénes son su círculo íntimo y quiénes están fuera de él, pero la pediatra la llena de chocolates junto con sus hijos con quienes mi nena juega.

miércoles, 3 de septiembre de 2008

Porteño en V Mercedes

Soy un apasionado de la música, no sólo por lo que ella me aporta en el plano cognitivo, sino también en el aspecto, social, deportivo ,afectivo, epistemológico y ultraparadgmático, así que promuevo la actividad musical a quien se me cruce con aunque sea media predisposición. Soy músico tercera generación y aún hay cosas que no comprendo, intérprete del piano, compositor, dibujante, diseñador gráfico y carpintero por herencia familiar too. La consigna era divertirse.
Vivimos con mi esposa e hija en Villa Mercedes, San Luis,en una casita de ensueño y trabajamos del noble oficio de la madera, sí, el de Jesucristo pobre cristo, ¿y viste cómo le pegaban? A mí cada tanto también me dan.
Somos oriundos de BsAs, y pasamos grandes momentos en esa gran ciudad, ganamos dinero, amamos, conquistamos, también perdimos, prácticamente perdimos cada conquista, pero algo siempre nos fue quedando.
Como buen bicho de ciudad no puedo creer tener tanto pasto en casa, me siento como el dueño de la Ponderosa, así que puse manos a la obra y armé mi huertita en el fondo. Todos los veranos la empiezo, porque el invierno mata todo, pecados, todo.
Estoy esperando que salgan mis tomates y la lechuga, que es microscópica, como para una ensalada de hormigas (que dicho sea ya empezaron a comer), los tomatoes apenas están mostrando las flores, será una fruta por cada flor.
No tengo Internet en casa así que veo restringida mi libertad de expresión, pero aún prefiero la red para comunicarme, es que no soy bueno para hablar por teléfono, y menos si requiere pensar mucho y rápido, en el campo el tiempo va más lento que en la ciudad , debe ser eso que llaman relatividad especial, me doy cuenta de que era cierto el chamullo.
Y la gente acá habla toda con tonada, te acostumbrás a los que conocés, pero cuando entrás a un lugar finoli y hablan con cantito te extraña, uno supone que el cantito es cosa especial, entonces ves al intendente...al gobernador...¿cómo dice que anda...? y es cuestión de engancharse y divertirse.
En frente de casa hay campo, da al oeste, y el atardecer es fantástico, y aunque estemos en una ciudad, sí, hay estrellas.
Las cosas están bien, un poco duras pero contentas, tenemos mucho para hacer, pero eso es bueno de por sí. Tengo cable de 40 canales. Es el combo baratito, y más baratito si lo compartís con el vecino. También compartimos la máquina de cortar pasto.